EL ARTE DE PROFETIZAR

El llamado al ministerio pastoral
El arte de profetizar de William Perkins no es un manual “más” de predicación, sino una formación integral para quien entiende que predicar la Palabra es un asunto grave: una tarea “pesada y difícil”, y, a la vez, indispensable para edificar la iglesia y protegerla del error. El autor presenta la predicación como una verdadera “ciencia sagrada”, con un método correcto que no se improvisa: leer el texto con claridad, explicar su sentido a partir de la misma Escritura, extraer puntos doctrinales útiles y, finalmente, aplicarlos con sencillez a la conciencia y a la vida real de los oyentes. Perkins no se queda en generalidades; entra en la metodología exegética, enseña a interpretar distintos géneros bíblicos —de la narrativa a la epístola—, y muestra cómo manejar el lenguaje figurado sin forzar el texto. Además, insiste en que la Escritura posee un solo sentido (literal), y que la aplicación debe ajustarse con sabiduría a “lugar, tiempo y persona”, distinguiendo cuidadosamente Ley y Evangelio. Si buscas aprender a predicar con precisión, fidelidad y verdadera eficacia espiritual, este libro sigue siendo una guía sorprendentemente actual.
Justin Miller
autor de William Perkins on Pastoral Theology.
En un tiempo que sospecha de la predicación porque se cree “demasiado verbal” para una cultura visual, este texto nos obliga a reconsiderar con seriedad por qué El arte de profetizar de William Perkins sigue siendo tan necesario. Perkins —y quienes bebieron de su tradición— no ignoraban el valor del trato personal y del estudio en pequeños grupos; precisamente por estar empapados de Escritura en esos contextos, aprendieron por experiencia que Dios emplea la predicación de un modo singular. Frente a la objeción moderna (“ya no funciona”), su respuesta sería tan incómoda como precisa: “Querrás decir que tu predicación ya no es eficaz”. El libro nace de esa convicción: la predicación es el medio escogido por Dios para salvar, iluminar, convencer y convertir, y por eso exige oración ferviente y preparación rigurosa. Perkins entiende la “profecía” bíblica, a la manera de Calvino, como exposición de los misterios de Dios: descorrer el velo para que el oyente vea a Cristo y sea sorprendido por la gracia. Por eso el manual une inseparablemente hermenéutica y homilética, estudio y aplicación, Palabra y oración, hasta resumirlo todo en una consigna de “predicación llana
Sinclair Ferguson,
Pastor, teológo, y autor.
El arte de profetizar es una obra extraordinaria precisamente porque une, sin tensiones artificiales, el rigor intelectual del “nuevo aprendizaje” con una piedad pastoral profundamente cristocéntrica. Perkins escribe desde el mundo académico de Cambridge, donde la retórica y el análisis textual ganaban terreno, pero pone esas herramientas al servicio de la predicación y la exégesis, no del lucimiento. Su manual muestra una recepción amplia y madura de la tradición: conversa con reformados continentales (Beza, Hyperius, Junius), también con luteranos, con el humanismo de Erasmo y con la patrística —en particular, Agustín—, como quien sabe que la fidelidad bíblica no es estrechez, sino discernimiento. Además, el libro enseña a leer la Escritura con método: usar análisis gramatical, retórico y lógico, comprender definiciones y divisiones doctrinales, y convertir esa labor en exposición clara para la iglesia. Y, pese a su precisión, Perkins no desemboca en un moralismo frío ni en una escolástica árida: su horizonte es la predicación que ofrece a Cristo con calidez y urgencia, hasta resumirlo todo en una consigna memorable: “Predicad un solo Cristo, por Cristo, para la alabanza de Cristo”. Para quien quiera predicar con inteligencia, orden y fuego evangélico, este libro sigue siendo una escuela imprescindible.
Paul R., Schaefer,
autor de The Spiritual Brotherhood: Cambridge Puritans and the Nature of Christian Piety
Si buscas un libro sobre predicación que no sea teoría para especialistas, sino una guía nacida del ministerio real, El arte de profetizar de William Perkins merece un lugar prioritario. Este texto muestra a Perkins forjando su “arte” no solo entre académicos, sino en las celdas de la cárcel de Cambridge, hablando a hombres sin recursos, endurecidos por el pecado y, aun así, alcanzados por la gracia. Esa procedencia le da al libro una autoridad poco común: Perkins no escribe para exhibir erudición, sino para ganar almas y formar predicadores que hablen con claridad, sencillez y gravedad espiritual. Insiste en una predicación comprensible —sin jerga técnica ni adornos que distraigan— y, al mismo tiempo, profundamente reverente, porque el objetivo no es impresionar, sino iluminar, convencer y conducir a Cristo. Además, subraya algo que hoy se olvida fácilmente: la eficacia no depende de la elocuencia, sino de la Palabra de Dios aplicada por un ministro cuya vida respalda lo que proclama. En pocas páginas, Perkins te obliga a tomar en serio el púlpito como una comisión sagrada: “liberar del hoyo” a quienes oyen.
Geoffrey Thomas
Pastor, y autor.
Si quieres aprender a predicar con claridad sin perder profundidad, El arte de profetizar de William Perkins es una lectura insustituible. Este texto muestra que la “llaneza” puritana no fue anti-intelectualismo ni pobreza retórica, sino una forma de dignidad pastoral: hablar de tal modo que el oyente más sencillo entienda “como si oyera su propio nombre”, y, al mismo tiempo, que el creyente instruido no se sienta tratado con superficialidad. Perkins insiste en que el propósito del sermón no es deslumbrar, sino enseñar y alcanzar la conciencia; por eso, la habilidad humana debe quedar escondida, para que la fe no se atribuya al predicador, sino al poder de la Palabra. Su método, eminentemente práctico, estructura la exposición en tres movimientos: abrir el sentido del texto en su contexto, extraer unas pocas doctrinas realmente provechosas y aplicarlas con lenguaje llano a la vida concreta. Esa aplicación —los “usos”— puede ser punzante para reformar la impiedad o consoladora para sostener al débil, y Perkins incluso ofrece categorías de oyentes para dirigir la exhortación con precisión. En suma, es un manual para quienes desean una predicación bíblica, doctrinalmente rica y pastoralmente penetrante, sin ruido ni artificio.
Joel R. Beeke
Profesor en Puritan Reformed Theological Seminary
El arte de profetizar es una obra ideal para quien desea recuperar una visión alta, seria y profundamente pastoral del ministerio del púlpito. Perkins no trata la predicación como un accesorio del culto ni como un espacio para exhibir destreza retórica, sino como el don más excelente del servicio cristiano: la “señora” a la que todo lo demás —habilidad verbal, lectura, aprendizaje— debe acompañar humildemente. Por eso el libro no solo inspira; forma. Su método, sobrio y comprobado, enseña a mover el sermón desde la exégesis fiel del texto, a la extracción de doctrina realmente nutritiva, y de allí a una aplicación incisiva que alcanza la conciencia y ordena la vida. No es casualidad que esta arquitectura haya modelado el “estilo llano” puritano y haya dejado huella en los estándares de predicación más equilibrados de la tradición reformada. Y, sobre todo, Perkins mantiene el centro donde debe estar: no “predicarse a sí mismo”, sino predicar a Cristo con claridad, con Cristo como contenido y con Cristo como fin—hasta poder resumirlo todo en una sola consigna: predicar un Cristo, por Cristo, para la alabanza de Cristo.
Chad Van Dixhoorn
EL MÉTODO QUE FORJÓ PREDICADORES: PERKINS Y EL ARTE DE PROCLAMAR LA PALABRA

¿Qué convierte un sermón en verdadera predicación: una exposición clara de la Escritura, doctrina sólida y una aplicación que alcanza el corazón? En El arte de profetizar, William Perkins (1558–1602)—figura decisiva del puritanismo inglés y maestro de generaciones—presenta un método sobrio, ordenado y profundamente pastoral para interpretar y anunciar la Palabra de Dios.

Lejos de la retórica vacía, Perkins enseña a trabajar el texto bíblico con precisión: cómo leer el canon como una sola historia, cómo dejar que “la Escritura interprete la Escritura”, cómo tratar pasajes difíciles, reconocer figuras del lenguaje y dividir correctamente el mensaje. Su objetivo no es formar oradores, sino ministros que sepan pasar del texto a la vida real: extraer doctrinas verdaderamente provechosas y aplicarlas con sabiduría mediante la distinción clásica entre Ley y Evangelio, discerniendo la condición espiritual del oyente (desde el indiferente hasta el creyente afligido).

Perkins describe con claridad y peso espiritual la dignidad y las obligaciones del ministro: su identidad como mensajero e intérprete de Dios, la naturaleza del oficio, su autoridad derivada de la Palabra y la necesidad de un llamado genuino. Perkins combina así técnica exegética y teología práctica con un énfasis constante en la santidad, la dependencia del Espíritu y la edificación de la iglesia.

Esta edición en español ofrece una herramienta imprescindible para predicadores, estudiantes, maestros de Biblia y lectores serios que desean recuperar una predicación bíblica, directa y transformadora. Si buscas un manual que no solo explique cómo predicar, sino para qué y con qué espíritu, aquí encontrarás un clásico que sigue siendo sorprendentemente actual.

Abra estas páginas y descubra por qué, para Perkins, predicar es el arte de conducir a un pueblo—con claridad y reverencia—hasta Cristo.

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