EL CANON DEL ANTIGUO Y DEL NUEVO TESTAMENTO
La Biblia no la hizo un Concilio



PRECIO:
Tapa blanda (edición económica): $22.99
Tapa dura (edición de lujo): $27.99
¿Quién decidió qué libros pertenecen a la Biblia?
¿Por qué la Biblia protestante contiene sesenta y seis libros? ¿Quién decidió cuáles debían entrar y cuáles quedar fuera? ¿Qué ocurrió con los apócrifos? ¿Fue Nicea, Trento o algún otro concilio quien «hizo» la Biblia que hoy leemos?
Archibald Alexander responde estas preguntas no con eslóganes, sino con historia, documentos y testimonios. En El canon del Antiguo y del Nuevo Testamento, el fundador de la tradición teológica de Princeton examina cómo fueron reconocidos los libros de la Escritura, qué evidencia sustentó su recepción y por qué la autoridad de un libro bíblico no depende de que una iglesia o concilio se la conceda.
La investigación recorre el canon hebreo, Josefo, los Padres de la Iglesia, los catálogos antiguos, las versiones tempranas, los concilios, los libros apócrifos, los escritos atribuidos falsamente a los apóstoles y la cuestión de las tradiciones no escritas. Alexander dedica especial atención a una pregunta que sigue siendo decisiva: ¿reconoce la Iglesia un canon ya dado, o lo constituye mediante su autoridad?
Esta edición española ofrece la versión revisada de 1851, la última preparada por el propio autor, junto con el prefacio original de 1826. La traducción es íntegra y se acompaña de sinopsis, notas editoriales y del traductor, bibliografía comentada, glosario e índices. Allí donde la investigación moderna ha corregido o matizado algunos datos de Alexander, la edición lo señala expresamente, permitiendo distinguir el argumento histórico del siglo XIX de la evidencia disponible hoy.
El resultado es una obra ideal para pastores, estudiantes, profesores y lectores que desean comprender por qué la Biblia tiene los libros que tiene. Si alguna vez se ha preguntado de dónde salió el canon, por qué protestantes y católicos difieren en este punto o qué papel desempeñó realmente la Iglesia antigua, este libro le ofrece las fuentes, los argumentos y el contexto necesarios para responder con conocimiento y criterio.
AUTOR: ARCHIBALD A. ALEXANDER
TIPO: CONTROVERSIA, BIBLIOLOGÍA
COLECCIÓN: TEOLÓGOS DE PRINCETON
SUB-CATEGORIA: CANON, BIBLIA, TRADICIÓN, CATOLICISMO ROMANO
NIVEL: INTERMEDIO
Edición económica (tapa blanda)
Páginas: 480
Tamaño: 15.2 x 22.9 cm
6124826XX
978-612-XX-XX-X
Edición de lujo (tapa dura)
Páginas: 480
Tamaño: 15.2 x 22.9 cm
6124826XX
978-612-XXX-XX-X
Archibald Alexander (1772-1851), nacido en el condado de Rockbridge, Virginia, fue un influyente pastor presbiteriano, educador y autor que dejó una huella indeleble en la educación teológica estadounidense como fundador del Seminario Teológico de Princeton. Graduado de la Universidad de Hampden-Sydney a la temprana edad de 17 años, Alexander fue ordenado en la iglesia presbiteriana en 1794. Antes de su asociación con Princeton, sirvió en varias iglesias y fue presidente de Hampden-Sydney College entre 1796 y 1807. En 1812, cuando el Seminario Teológico de Princeton fue fundado, Alexander fue nombrado su primer profesor de teología, un puesto que ocupó con gran distinción hasta su muerte. Durante su tiempo en Princeton, Alexander fue fundamental en establecer el seminario como una institución líder en la formación teológica, atrayendo a estudiantes de todo el país. Su enfoque educativo combinaba la piedad práctica con la erudición académica, enfatizando la importancia de la experiencia espiritual personal junto con el conocimiento teológico riguroso.
Alexander fue un prolífico escritor, contribuyendo significativamente a la literatura teológica y devocional de su tiempo. Entre sus obras más destacadas se encuentran “Evidencias del Cristianismo” y “Pensamientos sobre la Experiencia Religiosa”, que han tenido un impacto duradero en la teología cristiana. Sus escritos reflejan su profundo conocimiento de la Biblia, su comprensión de la naturaleza humana y su compromiso con la fe reformada. Como teólogo, Alexander influyó en generaciones de ministros y teólogos, incluidos Charles Hodge, quien sería su sucesor y continuaría su legado en Princeton. La enseñanza y los escritos de Alexander enfatizaban la soberanía de Dios, la depravación total del hombre y la necesidad de la gracia divina para la salvación, pilares de la teología reformada. Su legado no solo reside en su contribución a la educación teológica y la literatura religiosa, sino también en su papel como mentor para futuros líderes de la iglesia. Alexander es recordado no solo por su erudición, sino también por su carácter piadoso, su pastoral cuidado y su dedicación incansable a la formación de hombres y mujeres para el servicio del evangelio.
Alexander falleció el 22 de octubre de 1851, dejando un legado de fe, aprendizaje y liderazgo en la iglesia presbiteriana y en la comunidad teológica más amplia. Su trabajo y su vida siguen siendo un modelo de excelencia en el ministerio y la educación teológica.
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